La
ermita de Belén, es una ermita muy interesante por las pinturas que en su
interior alberga, con una arquitectura de gran sencillez.
Fue la
tercera de las once ermitas de Liétor, tras las de San Sebastián y San
Cristóbal.
Se comenzó
su construcción sobre el 1536. Sus cimientos eran de piedra. Las paredes de
taperia.
Entre 1729
y 1749, fue el de mayor esplendor y el que hizo que esta ermita superara en
importancia a las demás. Se amplió con la sacristía y el camarín. El 28 de
abril de 1976, fue declarada Monumento Histórico Artístico Nacional y en 1979,
fue restaurada su arquitectura.
Situada
en la parte alta de la población, es un edificio realmente notable que ya
aparece mencionado en la Relación de 1579, construida, según una inscripción, a
costa de Alonso de Tovarra y su mujer en el 1570, de forma rectangular,
bastante simple, con arcos de diafragma y cubierta de madera; pero su interés,
sobre todo, reside en el gran ciclo pictórico que adorna todos sus rincones con
unas muy peculiares pinturas populares, realizadas entre 1734 y 1735. Todo está
pintado, retablos, cortinas, arquitecturas ilusorias, en una línea ingenua y
colorista dentro de la mejor estética popular.
La única
imagen tallada de bulto representa a Nuestra Señora de Belén. Preside el
frontal del presbiterio y es copia de la antigua destruida durante la guerra
civil. Tras la imagen, se abre un pequeño camarín al que se accede por la
sacristía.
El
presbiterio conserva su altar de espaldas al pueblo y está acotado por
barandas, también decoradas como el resto del conjunto. En el tramo siguiente,
al lado del evangelio, y adosado al segundo arco está el pulpito. Tanto este
tramo como el anterior conservan la decoración en su techumbre de madera. En el
último arco y dando paso al tramo final, se apoya el coro, también con barandal
decorado.
Además de
su mayoritaria iconografía religiosa que nos muestra la devoción popular, hay
otros muchos elementos decorativos de fauna, flora, arquitectura, tapices,
cortinas, aumentando más el interés por estas pinturas.
Por
las cuales ha recibido la declaración de Monumento Histórico de carácter
Nacional. Estilísticamente estos murales están llenos de encantadores arcaísmos
e imperfecciones, pero es quizá eso lo que le confiere un notable interés; aquí
desfilan santos, santas, escenas, decoración, hasta la alegoría de la muerte,
acompañados en ocasiones de sentencias y versos ejemplifica dores. Una gran
variedad iconográfica ofrece todo el conjunto, de entre todo ello destacamos el
camarín, donde ingenuamente se supone que existe una cúpula sostenida por los
cuatro evangelistas y remata por Espíritu Santo; el frente repite una gran
variedad de columnas salomónicas acabadas en altura por una supuesta
balaustrada, donde se sientan unos ángeles instrumentistas. Los tres paños del
espacio lo ocupan, entre las citadas columnas, una Visitación, la Sagrada
Familia y la Inmaculada. Especialmente hermosa por su simplicidad es la primera
de las escenas. Otros muchos retablos pintados llenan el espacio interno de la
ermita, de los que destacamos el de San Antonio y el de Santa Bárbara.
No hay comentarios:
Publicar un comentario